miércoles, 29 de agosto de 2012

GEREON JANZING PRESENTA SU POEMARIO EN LA BIBLIOTECA DE EIVISSA

“Me interesan opiniones
También si hablas algo sobre mí
Con todas estas proyecciones
Revelas algo sobre ti”
Gereón Janzing


“Intento de bailar flamenco
Y de hablar en ibicenco
Me caigo a nariz y pecho
Y fracasar es mi derecho
Si para ti es un tabú
Hazlo tú”
Gereón Janzing

El poeta Gereón Janzing (Aquisgrán - Alemania, 1.963) y residente en Ibiza presenta su segundo poemario publicado en la isla ENTRE TU Y YO, CABRA Y PASTOR (Depósito Legal I-103-2012). El evento se celebrará en la Biblioteca Municipal de Eivissa el jueves 6 de septiembre a las 20.30 horas. Entrada Libre.
El libro publicado por la Asociación Zero´s Publisher es el segundo del autor, el primero fue: Un brujo, un ajo, un melocotón, en 2010. La presente edición de 92 páginas es un esfuerzo del autor de familiarización con el idioma, pero ante todo es un canto por las plantas medicinales, anécdotas y su vivencia cotidiana, de la que como actor pro natura ha optado como forma de vida y actitud, su amplia implicación con una forma de vida amigable con el entorno, y manifiestamente en contra de formas de vida degradables.


PRESENTACIÓN DEL POEMARIO
ENTRE TU Y YO, CABRA Y PASTOR
AUTOR: GEREON JANZING
JUEVES 6 DE SEPTIEMBRE 2012
BIBLIOTECA MUNICIPAL DE EIVISSA CAN VENTOSA 20.30 h
ENTRADA LIBRE

LA COSMOVISIÓN ANDINA ECUATORIAL EN EL CLUB DIARIO DE IBIZA

DIEGO VELASCO SUSTENTARÁ UNA CHARLA EN EL CLUB DIARIO DE IBIZA
MARTES 25 DE SEPTIEMBRE 2012 20.30 h



LA COSMOVISIÓN ANDINA ECUATORIAL Y SU RELACIÓN CON LA IBERIA PRIMORDIAL: EL MITO DE QUITUMBE, UN MITO QUITU KARA-IBERO
PRESENTACIÓN A CARGO DE:
GABRIEL TORRES CHALK Profesor y coordinador de la UNED de Eivissa
EFRAIN ESPINOZA Asociación Zero´s Publisher de Eivissa
CONTENIDO DE LA CHARLA:
El Quitumbe Ñan o Miñu Manta es un camino iniciático, físico y simbólico definido por el mítico Quitumbe fundador de Quitu y maestro de las tierras ecuatoriales antepasado ancestral de los andinos australes.
El camino del Quitumbe Ñan es un sistema complejo de caminos y rutas geodésicas, opuesto y complementario al mítico camino de Wiracocha llamado Kápak Ñan. Solo a través de disciplinas como la semiótica, la hermeneútica, la geobiología y otras aproximaciones al territorio y el estudio simbólico además de la cosmovisión andina ecuatorial, como matriz no ideológica ni antropocentrista de comprensión lo podemos caracterizar, seguir y en especial poner en valor para los caminantes luminosos de este nuevo tiempo.
El camino ha sido estudiado durante por lo menos una década por Diego Velasco y es una parte de la tesis doctoral en la Universidad de Lovaina Bélgica a partir del mito fundacional ecuatorial de Quitumbe atribuido al jesuita italiano Anello de Oliva en el siglo XVI, y tomado de un quipucamayuc aymara llamado Catari, y ha sido y es considerado un mito de carácter quiteñista oponiéndolos a otros de carácter cuzqueño y es materia despreciable por parte de los historiadores del oficialismo y a la historia light en el Ecuador.

MARTES 25 SEPTIEMBRE 2012
HORA: 20.30 h
CLUB DIARIO DE IBIZA
ENTRADA LIBRE

domingo, 4 de marzo de 2012

La diosa les ha sido esquiva, quizá porque no tenían un Llaüt hecho de versos como el de Efraín Espinoza

Los viajes de Efraín Espinoza en busca de sus ninfas


Arturo Prado Lima

¿Qué clase de poesía es esa que no salva a los pueblos y a las naciones?, se preguntaba el poeta polaco Czoslab Milosz, en los tiempos en que su natal Polonia era invadida por otras potencias y no la dejaban asumir su propio destino. Entonces el poeta se rebelaba contra aquellos bardos que escribían una trama de falsedades oficiales, una cancioncilla de borrachos que pronto cortaran la cabeza. La poesía para él era el arma para arrojar a los invasores de su patria, la llave para abrir los candados de las prisiones, los elementos para construir la nueva nación en donde vivir en paz.
Walt Whitman se sirvió de sus palabras, de sus versos, de sus hojas de hierba para profundizar en el sentimiento norteamericano y para sentirse inmenso, de tal calado que todas las contradicciones cabían en él.
Ernesto Cardenal fabricó un nuevo rostro de Cristo en la isla de Solentiname, y dejo nítido y real en rostro de un indígena misquito. Azuzó a la rebelión total pero también escribió una plegaria para Marilyn Monroe, esa muchachita que sus padres abandonaron en un convento y que se soñaba desnuda frente a una gran multitud, la que explotaba La Fox y se llenaba de alcohol y pastillas.
Roberto Guarros nunca dudo de que la poesía fuera para él un bisturí con el que cortaba la barriga a la realidad para buscar en su interior los elementos que le hacían falta para comprender al mundo y comprenderse así mismo. La poesía tiene peso propio, decía.
Efraín Espinoza hace de la poesía una Llaüt, una pequeña embarcación con la cual se hecha a la mar, que es una forma de internarse en uno mismo, en donde duerme y despierta bajo unos horizontes turquesa que lo empequeñecen día a día mientras no encuentra su propio pulso para romper las barreras que lo separan de su propio ser. No es más que una huida de la temporalidad, la constante suprema del ser humano. Atravesando el Atlántico, divisa el horizonte turquesa, el azul de los incas, y sueña ilusiones turquesa que lo arrastran por otras dimensiones cósmicas que no habrían sido posibles sin esta travesía de luz.
A ratos despierta circulando en redondo en el Atlántico bajo una pertinaz tormenta. No se conforma con mirarla, sentirla, sino que se convierte en tormenta el mismo poeta. Sabe que la tormenta es poesía inédita que cae diariamente sobre los océanos internos del mundo. Entonces la tormenta es poesía, el poeta es poesía, los mares son poesía, el Llaüt es poesía. Y en estas condiciones no puede haber firmamento, la inmensidad y la universalidad no caben bajo un firmamento, pero si caben en su temporalidad, en su ser, en su poema.
“Aquí el viejo Whitman no tiene historia”, nos dice el poeta. El se reinventa a cada momento. Como las olas. Estas se elevan en inmensos alborotos. Son como la superficie del poeta: convulsas, fuertes, sin forma, sin historia. La búsqueda de Efraín por tanto no está en la temporalidad de las olas, sino en el interior de los mares, donde la calma es densa, donde está el centro de si mismo y que salir a la superficie, no intenta calmar las olas, solo sale a depositar sus palabras turquesas en el alma de los demás buscadores de ninfas, temporales como ellos, olorosos a sal marina, que deambulan por otras embarcaciones sin encontrar su destino.
La metamorfosis no termina allí. El poeta se convierte en ola. La ola en mar, el mar en ninfa, la ninfa en deseo, el deseo en lujuria, la lujuria en trascendencia. Y he aquí que nuestro poeta está alerta con su red para atrapar lo que en la red caiga para construir con lo hallado esta poesía que hoy degustamos.
En la isla donde ha atracado Efraín también hay ninfas. Salen de las cuevas, de la oscuridad, y porque no, de las discotecas, de los bares. Pero esas ninfas no son las que persigue. Esas son las que crecen en la superficie de ellas mismas. No vienen del fondo, del centro inmóvil en que la cotidianidad gira sin cesar. Viéndolas, el deseo se alimenta de ellas y de sus muslos nostálgicos, de sus labios tibios del amanecer, de sus pezones salados y sus curvas cósmicas del tamaño de sus propios deseos. El deseo desembarca y él siente las vibraciones circunstanciales del instante más corto, auque estallen los volcanes del recuerdo y los cráteres agranden las grietas de la memoria. Pero Efraín ha llegado y ha encontrado su cueva. Y es allí donde ondea su bandera de pirata.
Ha llegado a la isla a descubrir lo cotidiano, que ahora es de color turquesa. Aquí se puede hacer poemas con la lava de los volcanes y con las olas de los mares. Para aprender a mirar como ahora mira el poeta, a saborear como ahora saborea, a oír como ahora oye, a tocar como ahora lo hace, tuvo que hacer este viaje, aunque no era necesario. Todo estaba allá. Todo está acá. Todo está en presente, conjugándose continuamente, fermentándose para la celebración de la vida.
Ahí está. Ha venido a seducir a las diosas de las cuevas. Es decir, a seducir a las diosas palabras, pues cada palabra que Efraín incrusta en un poema se convierte en puente por donde la idea de la eternidad pasa sin problemas, sin caer al hueco de la historia. Pero en la isla no está solo. Hay marineros y aventureros de todo tipo. Y aunque no sean capaces de ver la cotidianidad de color turquesa, están allí. Hay otros que no han llegado. Se han embarcado en pateras y han decidido buscar a su ninfa. Pero la mayoría ha naufragado en las costas europeas y de Estados Unidos. Otros buscadores de diosas han sido embodegados en instalaciones militares y, y después de clasificar sus emociones, su color, sus dioses, los han devuelto a sus países de origen. La diosa les ha sido esquiva, quizá porque no tenían un Llaüt hecho de versos como el de Efraín Espinoza.
El poeta piensa que todas estas circunstancias ocurren fuera de él. Pero no. Todo está ocurriendo en su interior, en su ser íntimo. Donde la lava de sus propios volcanes recalienta la pasión y lo lanza en busca de inocentes lujurias que lo llevaran, seguramente, a otra parte. Al otro lado de su propio destino.
Efraín es uno de aquellos que pintan la realidad sobre un lienzo hecho de fantasías. La imaginación desborda las metáforas sin desbordarse él, convencido de que la temporalidad también se puede plasmar en un instante de eternidad, ese mismo instante que hace de este proceso creador la fuente de sus poemas más profundos, pero también el cuerpo del delito que causa malestar a las élites de la isla.
Como Becquer, nuestro poeta ha hecho stop, el símbolo libertario de otras décadas, y sin perder la brújula de su destino ha emprendido su particular aventura y ha sobrevivido a ella. La ha hecho suya para obtener mejores vibraciones corporales, aunque después haya tenido que pagar un precio por ello, bailar con una ninfa desnuda, aun y a pesar de la carga sacramental que solemos llevar dentro los latinoamericanos.
Pero las Ninfas de Espinoza tampoco son vulnerables al acecho de la cotidianidad. De hecho también envejecen. Ellas se gastan las palabras en una sola cena, y sin palabras ya, intentan ver en la oscuridad, y al sentirse en el fondo, extraviadas del mundo de los mortales, se arriman humildemente a Efraín Espinoza y se suman a su discurso silencioso, fugas y eterno donde nada había que comprender porque el discurrir del tiempo es imperecedero y el olvido suele meterse por todos los poros de las ninfas y de los poetas.
En aquella isla, el poder de la poesía se impone, hasta el hecho de inventarse uno mismo y de mil maneras. Despierta el sinsentido y la ilusión de que las ninfas están en todos los árboles y que sus huellas están frescas desde al baño al dormitorio. Y ese “En todas partes” es donde también se encuentran seres que no necesitan amar sino ser poseídas por la luz. ¿Son acaso estas criaturas las que han alcanzado la iluminación, las que ya han cruzado en océano su Llaut y han regresado a la cueva a prestarnos su luz, y a seducirnos?
Ya por último, vemos al poeta asumir la eternidad, y lo hace a través de la mirada de su madre en donde viven todas las épocas, todas las edades del universo, donde la eternidad es parte de la temporalidad y viceversa. La mirada de la madre es su mirada, y la lleva en los bolsillos, en el alma:
“Su mirada viene en forma de deseo
Y huye en forma de ciudad
Ya convertida en civilización”, nos anuncia el poeta.
Aquí lo tenemos pues, borrando la delgada línea entre la realidad y la fantasía. Borrando fronteras geográficas con sus palabras y sus ninfas turquesa, consiente o inconsciente de que está enseñando caminos, prestando lámparas para transitar por el interior de las cuevas, facilitando llaves, como Milosz para abrir las puertas de las prisiones portátiles que llevamos dentro.
Aquí lo tenemos, como Ernesto Cardenal, moldeando el rostro de un nuevo Dios. Como a Juarroz, con bisturí abriéndole la barriga a Europa para descubrir sus más hondos secretos. Una vez echado a la mar, ya no hay miedo al naufragio. Ha llegado a Ibiza y ahora es su corriente subterránea desde donde lee y escribe y poetiza la cotidianidad de todos los días para dejar testimonio de que existe otra manera de sobrevivirse a uno mismo sin entra a formar parte de la memoria de las heridas.

lunes, 13 de febrero de 2012

Desde el Llaüt de Efrain Espinoza en la temporalidad de su voz

Desde el Llaüt de Efrain Espinoza en la temporalidad de su voz
Por ANTONIO VIDAS
Palma de Mallorca 2011
De turquesa viste su temporalidad, nos dice el poeta "ultramarino" Efraín Espinoza (1963), el riobambeño que un día tomó las brújulas de su destino y puso andar montaña arriba del mar, su llaüt de versos.
Desde mi Llaüt (2011), libro publicado por Zero’s Publisher, que se suma a la colección en homenaje al nacimiento del oriolano y universal Miguel Hernández, es a su vez, un punto de espuma en la estela bibliográfica de este poeta andino, de quien se dice, integró a principios de los noventa del siglo pasado en Quito, la Red Cultural Imaginar junto con Makarios Oviedo, Fabian Vallejos, Bolívar Flores, Pedro Herrera, Elsy Santillán y otros. De ese tiempo chulla de su juventud tenemos: Sonora complicidad nocturna (1994), De Uvas y Evas (1995).
Pero fue a su salida del país, punto de partida en 1996, que emigró a Londres, donde estudió inglés, diseño gráfico y fotografía, además de dirigir diversas encomiendas públicas latinoamericanas donde fue redactor en la revista Diáspora y Crónica Latina. De ese tiempo londinense es su Goznes itinerantes (2000), Incrustaciones (2001).
Posiblemente estamos asistiendo ante una de las primeras soledades fósiles que emigraron. Porque fue a partir de 2001 que, el poeta, viento en popa, dejó las neblinas inglesas para trasladarse, no a un mar pacífico, sino "a uno más mediterráneo". Hablamos de la isla de Ibiza, (España), donde ancla para quedarse y trabajó en periodismo para el diario El Mundo y de corresponsal para Baleares sin Fronteras, tanto para Ibiza y Formentera, y donde su mano hace eco de las actividades culturales ecuatorianas dentro de Europa. De ese tiempo es su No pude salir de este poema,(2006).
Poeta y editor que ha asistido a conferencias y seminarios internacionales, una última que tuvimos la suerte de verlo en Formentor (Mallorca), y también por Sevilla, nos demuestra la labor incansable de este autor que se ha levantado sin ayuda de nadie, de las cenizas como el Fénix. Pero ahora nuestro asunto es hablar silenciosamente de la intemporalidad de su voz. Entonces dijo:
"no existe el firmamento
solo un apacible mar
el mar que soy yo mismo
el mar en el que me he convertido".
Pero entonces el mar de su cuerpo se hace intemporal, el mar de su piel
no tiene límites y busca orillas donde identificarse o integrarse. Dice exultante:
"Estoy en la isla de los Bienaventurados". Hermosa metáfora de "aquellos cráteres que nadan a veces en una ola sin sentido", refiriéndose tal vez a su equinoccial. Porque...
"al mudarme de montaña a isla
pude abandonarme en su inercia".
Una inercia que "vestido de cueva", le hizo descubrir el mundo de sueños mágicos y lo seres que habitan la isla de Ibiza, su "Diosa", que paganamente la posee a través de pinares, en una orgia ceremoniosa y ambigua, adentrándose con certeza como el dios-hombre que, en su cotidianidad azul, tornará en una metamorfosis su vida y sus pensamientos actuales. Ahora es el bardo del puerto, aquel runa amauta que sufriera un dolor colonial, inflándose de orgullo el poncho como Andrés Toapatauchi, el runa de Imbaquí y los sueños de Gustavo A. Jácome. Hasta aquí su primer canto.

En su segundo canto, jubiloso él, "cada vez que el sol enfermaba de ocaso", nos anuncia sus procesos de conquista a través de sus deseos poéticos. Dice:
"A veces pienso que todo transcurre afuera
mientras por dentro siento que la lava reclama su cráter".
Otra vez presente el pasado. Y es entonces que...
"las ninfas dejan sus coros y se vuelven lejanas imposibles. "He aquí la derrota temporal.
"Interpreté mi partitura", nos dice en su tercer canto, afianzándose a su Llaüt, explora las márgenes, las concavidades del mar con una suerte de sal melancólica, porque.."en pocos años
he mudado también mi apariencia a una más marina,
así estoy
navegando y atracando
en cualquier pecho, en cualquier ninfa
he comenzado a entender
que habito en una isla encantada
que soy un corsario
que soy yo mismo mi propia divinidad
que soy mi propio pasado y mi futuro
o lo que es lo mismo
mi propia inexistencia
porque el pasado lo ha sido siempre".
Una vez más continúa la historia en su cuarto canto, aquel poeta de "unas botas de goma protegían la fatiga de unos pies", transeúnte, consigue flotar en sus cumbres deseando integrarse en "la inscripción sin rostro de sus pechos".
Un asunto irremediable quiere trastocarse en su quinto canto la noche que se abandonó entre dos potencias poéticas como Lorca y Hernández, distantes en estilo, pero hermanados por una misma identidad con la angustia del pueblo, se torna reflexivo a través de sus versos y en ellos condiciona su mundo náufrago en los brazos de la isla. Porque "Aquí desde la orilla nadie sabe el lenguaje".
Ya en su sexto canto, la poesía toma tintes de realidad de un pasado juvenil a través de las calles, en un día común de la isla, concurriendo extraño en que "solía dejar la cabeza por encima de otras". Bella y colérica filosofía eso de "¡Aquí estamos todos los que queríamos otro mundo!". Seguro hay una trama con una grafitera hippie que le cuenta el pasado mientras las invenciones y los proyectos de interés engullen el paraíso.
En su séptimo canto, intenta descifrar la sicología de la gente en torno a la personalidad íntima y azul de la isla, la copa y la tertulia va acentuándose en un "barrio imaginario", diríamos que Efraín es un poeta observador que estudia con perspicacia todo detalle o causa de emoción que aflora en el paisaje, si lo es, dentro de una taberna, en un bar de sueños donde:
"una vida objetiva y por objetiva: redonda,
como son redondas las conversaciones rescatadas de entre
el ruido de una cafetería".
En el canto octavo, nostalgia y despedida por alguien que se torna en espíritu de estación solar. Dice:
"Nadie estuvo
cuando ella encontró sus velas de alta mar".
Lo mismo sucede en canto noveno; pero él que es dios-hombre, ahogado en su placer marino, recurre a otros paisajes y no a la ideologías, extrañando a aquél que "regresó a su mundo con sus costumbres. ¿Podríamos hablar de un deseo patrio a sus orígenes?.
No. En su canto décimo nos devela que
"Hizo auto stop
no había perdido la brújula de su destino."
Hasta que...
"Llovía y llovía
hasta que al amanecer
el sol huía sin protección".
En su anclaje transitorio, prefiere la primavera como dilucidación, pero le tientan los estados otoñales como conclusión de vida. Lo atestigua su onceavo canto, cuando..
"No le quedó más que mirar desde su ventana
porque el mar lo había dejado inmóvil."
Período de inminente embarcación en su doceavo canto, era "la palaciega soberbia de la vida".
Las velas rugen y la calma turquesa se ve amenazada y llama a la desintegración de su temporalidad porque "nos descubre hablando eternos silencios."
Su treceavo canto admite ese estancamiento interior, encajonado en su propio puerto, la jovialidad de sus deseos imaginan la "llegada del otoño para dejar a sus ramas vestirse de palabras" y, siguiendo su catorceavo canto en que la metáfora amorosa después de un acto de amor y en que "mientras sus ojos colgaban de un cielo de estrellas", acosado por la duda que es portadora del horizonte, desatará la conclusión en que "ninguna brújula se detendrá por mí".
Asombra el destellante desencanto del amor con "una nostalgia clavada en el entrecejo" y en que por "las noches dejaba que el erotismo fallezca en su más puro esplendor". Contraposición de una muerte vigorosa. El mar de su cuerpo ya no batalla con sus orillas ni se aisla, se hace isla...
El redundante juego visual de sus últimos cantos, dirigido a su madre, todas las cosas envolventes de ternura, de lo justo y perecedero cuando confiesa que
" lo único que existe es su mirada
que lo primero que miré fue su mirada".
Porque...
"Le dio por escribir
por inventar o inventarse
desde el reflejo turquesa donde lucía sus barbas
hasta que el verso sin rima
que le pudo levantar de entre las olas
como un velero de madera
apenas sosteniéndose a flote en forma de nave
para ser el mismo
el aguacero de la tempestad
y la oscuridad de la noche".
Los cantos narrativos en que navega su Llaüt, sostienen una voz de unicornio, a veces apesadumbrada y optimista, una variedad altruista y desolada, unísona que intenta decirnos en un movimiento de olas la temporalidad de un lugar, adueñándose del ritmo climatológico y de los sueños y las historias cotidianas y fantásticas en que convergen. La forma desfigurada de las estrofas que invitan a dibujar a un hombre que se sentó frente al mar, el mar que hizo suyo, pero que resulta de un ambiente calmo.
Cierto es que hizo de la isla su identidad pitiüsa; un pescador de versos que a veces lanza botellas con mensajes de mar al Pacífico....
Cierto que la temporalidad en nosotros es fija, que los oleajes serán mirados por otras temporalidades que se explayan en el futuro, pero seguro que la intemporalidad de su voz, la de este poeta ecuatoriano, seguirá combatiendo calmo en los oleajes del recuerdo que caminan con los hombres. Entonces, su Llaüt será abordado por otras voces.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Homenaje al desaparecido escritor ecuatoriano Gustavo Garzón

La andina ciudad de Latacunga acoge un encuentro de talleres literarios en homenaje al escritor Gustavo Garzón, desaparecido tras ser detenido sin causa pendiente la madrugada del 10 de noviembre de 1990, y que hoy tras 21 años, la justicia no ha podido precisar los motivos de su desaparición.
La Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, sede de Cotopaxi celebra del 9 al 11 de noviembre el ‘II Encuentro de talleres literarios Gustavo Garzón Guzmán’. Evento que contará con la asistencia de escritores de Quito, Cuenca, Guayaquil y Riobamba, entre los que se cuenta a Freddy Ayala, Diego Velasco y Pablo Yépez, Sara Vanegas, quienes forman parte de la red de talleres literarios que la CCE efectúa a nivel nacional.
BRUTAL COMO EL RASGAR DE UN FÓSFORO
II ENCUENTRO DE TALLERES LITERARIOS GUSTAVO GARZÓN GUZMÁN

PROGRAMA
MIERCOLES 9 DE NOVIEMBRE
19.00 h. Inauguración del evento a cargo del Presidente de la CCE Cotopaxi.
19.15 h. Exhibición de videos sobre Gustavo Garzón, elaborados por los cineastas Carlos Naranjo y Byron Garzón.
20.00 h. Lanzamiento del libro póstumo de Gustavo Garzón: Más allá de la transparencia, en género de ensayo, editado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana y su Fondo editorial. Presentan la obra los poetas: Simón Zabala Guzmán, Alfredo Pérez Bermúdez, Gabriel Cisneros Abedabro. Recital de Jaime Guevara, cantautor.
JUEVES 10 DE NOVIEMBRE
09.00 h. La vocación del escritor en Gustavo Garzón. Expositor: Marcelo Recalde.
10.00 h. Literatura y Política: Los Ochenta: ¿Una década perdida?. Expositor: Pablo Yépez Maldonado
11.00 h. Grupos y talleres literarios en el Ecuador de los Ochenta: Precisiones históricas y metodológicas. Expositor: Diego Velasco Andrade.
12.00 h. Narrativas recientes en Ecuador. Expositores: Teo Calle e Ives Cadena
15.00 h. FORO 1: Talleres, grupos y metodologías actuales de arte – ficción. Participantes: Cristian López, Johanna López Santos, Patricio Cárdenas, Agustín Guambo, David Acosta. Representantes Talleres literarios, Manta, Guayaquil, Loja, Cuenca. Moderador: Oswaldo Mantilla.
17.00 h. ¿Eros femenino o poética efímera?. Poesía femenina reciente en Ecuador. Expositora: Jennie Carrasco Molina. Comentan Deysi Vela, Sonia Montenegro.
Tertulias sobre proyectos de investigación de los miembros de talleres literarios de la CCE 1.
18.00 h. Las poéticas de la muerte en Ecuador. Expositoras: Andrea Acuña, Johanna López Santos (Homenaje especial de investigadores locales, al poeta modernista latacungueño José Félix Valencia).
19.30 h. Lanzamiento de la antología poética Fractales 2, de los talleres literarios CCE.
Lanzamiento de libros de cuento, novela y poesía del Taller Cultural Retorno. De varios libros personales de los talleristas invitados. Recital y perfomance colectivo en homenaje a Gustavo Garzón del Grupo literario Xirco de la vergüenza.
VIERNES 11 DE NOVIEMBRE
Tertulias sobre proyectos de investigación de los miembros de talleres literarios CCE 2. Narrativas de ficción en Ecuador.
09.00 h. Marcelo Chiriboga: El gran novelista ecuatoriano del boom. Expositor José Luis Barrera.
09.30 h. Novedad y tradición del cuento fantástico ecuatoriano. Expositor: Paul Miño.
10.30 h. El poeta en la encrucijada: memoria y valoración de Rafael Larrea Insuasti (1941-1995). Expositora: Carmen Inés Jaramillo. Comenta Edison Navarro.
11.30 h. Nuevos medios de comunicación. Grupos literarios y redes sociales. Expositora: Lisette Correa. Comentan: Natali Armijos, Ximena Flores.
12.00 h. Editoriales alter – nativas y cartoneras en Ecuador. Expositores: Agustín Guambo Víctor Vimos, Alexis Cuzme, Johanna López. Exposición activa de publicaciones.
15.00 h. Mito y arqueo - literatura en Ecuador. Expositora: Ximena Flores Venegas.
16.00 h. Vanguardia andina a inicios del siglo XX. Expositor: Freddy Ayala Plazarte.
17.00 h. Vídeo poética y nuevas formas de escribir literatura. Expositores: Patricio Cárdenas, Pablo Flores y Catherine Ortega.
18.00 h. Exhibición de vídeo poesía, performance y multimedia. Expositores: Sexo idiota, Cuerda Floja, Xirco de la Vergüenza y Talleres literarios CCE.
19.30 h. Lanzamiento de las selecciones narrativas: Minimal 2 y Luz Lateral 2, de los Talleres Literarios CCE, editados por las editoriales alter-nativas: Efecto Alquimia y Ojos de perro azul. Recital de música de artistas cotopaxenses con poesía de los talleristas participantes.
21.00 h. Acto de confraternidad entre CCE Cotopaxi y participantes. Clausura del evento.

Fuente: K-oz (blog), Web CCE - matriz, Prensa de Ecuador. Elaborado por Efrain Espinoza

sábado, 29 de octubre de 2011

En Circulación PAGINA ZERO Nº 3 Revista de poesía


En órbita y en poesía
Con algunos meses de atraso Página Zero vuelve a la órbita para hablar de poesía. La revista recoge e insiste en sus logros (resultados) editoriales porque intenta que su proyección en círculos estáticos se conviertan en círculos expansivos, al menos al nivel en el que la intención de sus autores tiene mucho que ver con los resultados de esta complicidad editorial, que a todos nos llena de pequeñas grandes satisfacciones. “Desde otra orilla”, “Tiempos Adversos” y, “Un brujo un ajo y un melocotón” han sido, por un lado los títulos de las publicaciones de la Asociación Zero´s Publisher en Ibiza en este año, pero además, sus títulos ligados a sus autores: George, Estrella, Eva y Gereon quizás constituyan buenos referentes del 2011, para una forma de entender y practicar la promoción literaria, en un proceso conjunto entre autores y potenciales lectores.
Página Zero recoge con agrado una selección poética de la nicaragüense Vilma Duarte (1.959 periodista y escritora) que nos brinda sus versos recogidos al calor de su activismo en los barrios de Managua, en la gestión cultural y la constante vigencia de los nuevos roles de las mujeres latinoamericanas. Y, sin habernos propuesto, sino como que un ecuatoriano lo dijera: “de chiripa” incluimos también el comentario de Miguel Hueso Mixco, alrededor de la obra antológica del Mario Campaña: Pájaro Relojero, Poetas Centroamericanos, publicado por la editorial Galaxia / Gutenberg. Círculo de Lectores 2009. Campaña nos tiene acostumbrados a su visión frontal, directa sobre los aspectos de la literatura y la política, y es sin duda un acierto hacer énfasis en su comentario sobre la recopilación antológica de los poetas centroamericanos, entre los que más de un ícono da la talla de universalidad, que es la que logra hacer que la poesía sea de la humanidad. También se ha creído conveniente incluir el aporte de Víctor Manuel Pazarín, (Jalisco, México 1963) sobre Ernesto Sábato, titulado “Sábato o la tregua del guerrero”, a quien el invitado lo señala como el “escritor imprescindible de las letras latinoamericanas”.
Otro apasionante tema, aunque la mayoría de las veces no bien tratado incluye esta revista tres puntos de vista de artistas agitadores de los talleres literarios en Ecuador, y sus experiencias y visiones sobre la creación literaria, tema recurrente pero presente en el ingenuo debate de los roles de la literatura, al menos se vislumbran aspectos de rompimiento en sus propuestas. También se aporta una selección poética de jóvenes creadores, seleccionadas por Cristian López Talavera (Quito 1985).
Y finalmente, con profundo pesar pero con la seguridad que damos continuidad a sus convicciones incluimos en el cierre de edición un sentido homenaje a Dina Bellhram, joven poeta ecuatoriana que falleció el 27 de octubre de 2011. La contraportada de esta revista la recuerda y resalta su profundo sentimiento con la creación literaria.
Hasta siempre
Efrain Espinoza
Responsable editor de la revista Página Zero